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Los detectores de presencia: comodidad y ahorro al mismo tiempo

Con este sistema se puede controlar la iluminación según detecte la presencia humana, apagando las luces en zonas desocupadas y encendiéndolas cuando se detecta la presencia de personas. Esto permite un ahorro sustancial en la factura energética. 

Son muchas las comunidades de vecinos que apuestan hoy en día por los detectores de presencia. Ya no es necesario pulsar la luz al salir de casa o cuando se sale del ascensor, algo que a oscuras siempre era una incomodidad. Ahora es posible activar la luz simplemente con el movimiento y no se trata únicamente de algo más cómodo, sino que también sirve para ahorrar.

Es posible aplicar soluciones técnicas como los detectores de presencia o los sistemas de regulación en función de la luz natural, que ajustan automáticamente el funcionamiento del sistema de iluminación a tus necesidades. Los detectores de presencia permiten que las lámparas permanezcan encendidas, exclusivamente, cuando se detecta la presencia de personas; en caso contrario, transcurrido un tiempo predefinido (en general, unos segundos), las lámparas se apagan.

Para incorporarlos al sistema de iluminación existente es necesario hacer una comprobación previa de que las lámparas admiten encendidos y apagados frecuentes sin acortar su vida. En el caso de oficinas, zonas de paso poco frecuentadas, industrias o recintos deportivos pueden conseguirse ahorros de hasta el 50% respecto a instalaciones que carecen de esta solución.

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Cómo funciona

Los sistemas de regulación en función de la luz natural están formados por detectores de los niveles de iluminación interior y exterior y por un dispositivo que adapta el flujo de las lámparas al nivel de iluminación requerido. En espacios con aportación de luz natural puede prescindirse de toda o parte de la luz emitida por las lámparas sin que se reduzca el nivel de iluminación necesario. Un ejemplo claro son las fachadas acristaladas, en la que el efecto de la luz natural llega con nitidez hasta una profundidad de alrededor de 3 metros, notándose su efecto hasta casi los 5 metros.

En estos casos, si las lámparas utilizadas admiten regulación, como por ejemplo: fluorescentes con balastos electrónicos, leds o halógenas, conviene utilizar sistemas que aprovechen la luz natural. Si combinamos este sistema con un sistema de detección de presencia los ahorros de energía por iluminación pueden llegar al 80% respecto a las soluciones convencionales.

Cuál elegir

En el mercado se encuentra actualmente de diversos tipos de sensores como: por ondas electromagnéticas, por ultrasonido, por infrarrojos o aquellos que detectan el calor (corporal o de una máquina). Sus aéreas de cobertura son también diversas, encuentras desde los 90° a los 360°, pudiendo instalarse en cualquier lugar donde se necesiten. Su consumo de energía va de entre 0,5 a 8 Watts, cuando un foco ahorrador consume unos 25 Watts y un foco normal los 100 Watts.

Los detectores por infrarrojos detectan el calor corporal detectando las diferencias en el calor emitido por personas en movimiento y el calor ambiental. Los detectores ultrasónicos detectan a las personas emitiendo ondas ultrasónicas y midiendo la velocidad de retorno. Detectan pues los cambios en frecuencia causados por una persona en movimiento.

Cada tecnología tiene su aplicación: los detectores por infrarrojos son más adecuados para zonas cerradas, para reemplazar interruptores de pared, zonas de techo alto o zonas con una línea de visión directa. Sin embargo, no son tan sensibles a movimientos pequeños. Los ultrasónicos son más adecuados en zonas donde no hay una línea de visión ininterrumpida (zonas con particiones, servicios, escaleras etc.). La combinación de las tecnologías controla la iluminación sólo cuando ambas sistemas detectan a las personas, evitando “falsas alarmas”.

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Posible ahorros

Según un estudio patrocinado por la agencia medioambiental estadounidense, se pueden lograr los siguientes ahorros utilizando detectores de presencia o de movimiento:

Entre el 52% y el 58% en aulas de colegios

Entre el 28% y el 38% en oficinas privadas

Entre el 47% y el 70% en lavabos públicos

Entre el 39% y el 50% en salas de conferencia

Entre el 30% y el 80% en pasillos

Entre el 45% y el 80% en zonas de almacenaje

Otras combinaciones

El uso de detectores de presencia suele combinarse con otros métodos de control de la iluminación, como la regulación horario, o con detectores fotoeléctricos integrados para mantener las luces apagadas si hay suficiente luz ambiental durante el día. En cualquier caso, los diferentes modelos de detectores de presencia permiten su utilización en todo tipo de aplicaciones y además, en algunos casos se pueden encontrar ayudas públicas para su instalación. Ya no hay excusa para dejarse las luces encendidas.

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