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Piscinas saladas: una inversión rentable, ecológica y positiva para la salud

En los últimos años, una enorme cantidad de particulares y comunidades de propietarios han procedido a sustituir sus piscinas con agua tratada con cloro químico de forma tradicional por piscinas de agua salada a través de la cloración salina. Los principales motivos de este cambio son la mayor calidad de las aguas saladas, su menor impacto ecológico y las ventajas en términos de salud para los usuarios, al minimizarse olores y, sobre todo, temidas alergias. En este artículo queremos explicarte cuáles son las ventajas de las piscinas saladas y cómo funcionan.

Cómo funciona

El funcionamiento de las piscinas de agua salada es sencillo: el instalador coloca un clorador salino. A partir de entonces, se diluye de cuatro a seis kilos de sal por metro cúbico de piscina. Cuando el agua salada pasa por los electrodos del sistema depurador, se convierte en hipoclorito sódico, que es lo que destruye los patógenos del agua así como la materia formada por la contaminación de los bañistas (sudor, secreciones, aceite solar, cremas…). A continuación, el componente se vuelve a transformar en sal, cerrando así el ciclo y quedando preparada para un nuevo ciclo depurativo.

Piscina salada

Cuadro de piscina con depuración salina

Dónde se puede instalar

Este sistema puede aplicarse a cualquier tipo de piscina o spa y también en balnearios, parques acuáticos, lagos, puertos deportivos, etcétera. Es decir, el agua con depuración salina se puede instalar en cualquier lugar en el que exista la necesidad de una instalación con circuito de depuración.

Cómo se instala

La instalación de un clorador salino es posible en cualquier tipo de piscina, no tiene que ser de nueva construcción ni de un tipo específico. La salinidad del agua de piscina será de hasta ocho veces inferior a la del agua del mar. Los especialistas señalan que es el equivalente a la salinidad de una lágrima.

Es cierto que el sistema de cloración salina requiere de un coste de instalación, pero este capítulo debe considerarse más bien una inversión ya que a largo plazo conseguimos un agua de más calidad, ahorramos consumo y reducimos el gasto de productos químicos.

Ventajas para la salud

Cada día es más habitual ver este sistema tanto en piscinas particulares, como en comunidades de vecinos y hoteles porque repercute de forma positiva en la salud de los bañistas, un aspecto que cada vez se tiene más en cuenta. Al destruir las cloraminas que provocan los efectos indeseados del cloro, ya no se producen irritaciones en los ojos o picores en la piel de los usuarios. De hecho, en caso de tener alguna alergia o afección cutánea, esta agua con cloración salina puede aliviar los síntomas. Además, al añadirse la oxidación electrolítica al poder desinfectante del cloro la desinfección es más eficaz.

Cómo es el mantenimiento

Sencillo. Los responsables del mantenimiento de la piscina solo deben estar pendientes de la reposición de la sal cada cierto tiempo. Los cloradores salinos están dotados de un sistema de aviso que indica el nivel de salinidad del agua y el momento en que toca reponer sal. Hay que tener en cuenta que el agua se evapora pero la sal no, de manera que la única perdida de salinidad del agua se produce cuando los bañistas entran y salen de la piscina.

Un sistema ‘verde’

Al no utilizarse ningún producto químico, la cloración salina es más respetuosa con el medio ambiente que la tradicional. También es más sostenible, puesto que, al ser un proceso cerrado y continuo en el tiempo, el agua se conserva en buenas condiciones durante más tiempo, permitiendo que las piscinas se mantengan llenas durante todo el año. El ahorro en consumo de agua es un factor reseñable.

El consumo eléctrico también se reduce de forma notable, en torno al 80%, según los expertos, para situarse en el equivalente a una bombilla.

Mayor seguridad

Se acabaron los problemas de seguridad tradicionales derivados del uso de cloro, que impedía el baño en las piscinas después de las tareas de mantenimiento por la elevada concentración de cloro. También se reducen los problemas aparejados a la manipulación y almacenamiento de estas sustancias químicas.

Menos algas

Con la electrólisis salina resulta especialmente difícil la aparición de algas en la piscina. Además dada la pequeña concentración de sal que nos encontramos en el agua, se dificulta la posibilidad de que el agua de la piscina se congele a bajas temperaturas, informa Afese.

Si quieres necesitas más información sobre este tipo de sistemas de depuración o quieres un presupuesto para instalarlo en tu piscina, te invitamos a contactar con los especialistas de EU Instalaciones en info@euinstalaciones.com.

Descarga aquí el informe de Afese sobre la depuración salina.

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